La persona más títulada de España. Josefa Soledad Pimentel.

En la larga historia de España, el reino de los reinos entre los europeos, tiene sus propia particularidades a lo largo de la historia. Aunque son muchas las casas nobiliarias que tienen dignidades parecidas y derechos pues descienden practicamente de las mismas personas, hubo en el pasado pocos nobles que acumularán más de veinte títulos nobiliarios.



La vida de las grandes casas se alejan de la nobleza habitual en su época porque las grandes pueden ser comparadas con las grandes dinastías alemanas del imperio, o incluso superiores, la riqueza que atesoraban las casas de Osuna, Benavente, Bejar, Alba, Medinaceli, Medinasidonia o la de Maqueda por citar solo a algunas era tan importante que las envidias entre parientes, nobles inferiores, nobles extranjeros y hasta en ocasiones la casa real, les relegó con calumnias a la indigencia y pobreza en la misma generación, aún asi las dínastías lograron sobrevivir y algunas adaptarse a los nuevos tiempos, hoy la que nos trae nos lleva a una de las grandes casas, la de Pimentel, más conocida como la de los Conde-Duques de Benavente. Esta casa fue muy conocida por pasar de Portugal a España en la Edad Media, pero por su valía así como los entronques con otras casas la hizo ser una de las más potentes de entre las de Castilla.


Con el pasar de los años la casa fue uniendo por enlaces matrimoniales sus genes con todas las grandes casas, la de Mendoza, los Ponce de León, los Borgia, los Zuñiga... Fue entonces cuando llegados al siglo XVIII, una serie de extinciones de líneas directas tituladas, se van al traste ante la falta de herederos, teniendo que ir reclamando las diversas casas la misma Casa de Pimentel, está acabará acaudillando por tal motivo la nobleza títulada española, hasta que la única heredera superviviente Doña Josefa de Pimentel y muchos apellidos más, la persona más acaudalada de España, que era patrocinadora de pintores, literatos y muchos artistas, creador del palacete de la Alameda de Osuna, en Madrid, sus posesiones son tan numerosas que fue patrona de Francisco de Goya que llegó a retratar a toda su familia, ya que su poder era tan potente como su fortuna en todos los sentidos, tanto que se atrevía a rivalizar con la realeza. 

Para más honor su marido era nada menos que su primo, el Duque de Osuna, Marques de Peñafiel, Marques de Caracena, Conde de Pinto y otros títulos, poseía por si mismo un legado que compartía con su mujer ya que ambos eran Tellez de Girón, estás bodas eran organizadas para no perder el poder ya que una boda desigual podría llevar a la familia a la ruina, hoy en día como ven daría igual, pero antes era obligado, por ello los desastres geneticos entre sus herederos estaba asegurado. De heco perderían por ello a varios hijos en la niñez, de entre sus hijos sobrevivientes, Joaquina, Pedro de Alcantara, del mismo nombre que su padre y otros descienden gran parte de la gran nobleza titulada española.


 La gran duquesa de la moda, la sociedad y de la nobleza, que cometía el grave pecado de la soberbia, quemaba dinero hasta para humillar a otros nobles en diversas partidas de cartas, de la que era habitual, como muchos de sus herederos, mantenía diversas casas palaciegas, como la de Gandia, la de Madrid citada en la finca comprada en la Alameda, la casa de Arcos, la de Benavente, la del Infantado en Guadalajara y muchas más, poseía tantas tierras como para ir pisando por toda España sin salir de sus propiedades. Aunque su marido poseía solo 7 títulos, ella poseía nada menos que los derechos de 66 títulos nobiliarios, aunque alguno lo tuviera en deshuso, los derechos recaían en la única sucesora viva, por tanto ella, a día de hoy tras la extinción de la rama masculina por la que ella misma miro bastante y a la que dejó el grueso de sus títulos, nada menos que cerca de 50, en la persona de sus nietos, esta pasó a final del siglo por un grave problema sucesorio, la hija mayor Joaquina era la antigua princesa de Anglona y condesa Osilo, que aunque no andaba por el mundo si andaban sus nietos, principalmente los de una hija de esta menor Fernanda que es la que con total desparpajo y tomadura de pelo, se encumbra en un pleito por nada más y nada menos que por toda la fortuna del Infantado, apoyado por los iletrados consejeros de una reina que odiaba a la gente que tuviera más que ella, que fue reconocida como persona envidiosa pese a llamarla Doña Virtudes, que al parecer no fue real, tení defectos muy feos como nos contó el gran Leandro de Borbón el nieto de esta señora que al pasar con su coche, no se dignaba de bajarse o parar el carruaje para saludarlo, triste desprecio de esta señora que no quiso nunca reconocer la sangre, solo se regia por las viejas ideas de que el poder monaquico residía en ella, era tan creía y pedante que hasta su suegra tuvo que pararle una vez los pies diciendole con su castizismo habitual "Oye niña que yo moriré y llevaré un número detrás de mi nombre, tú solo eres la consorte del rey", sin duda la antipatía que está tenía a la casa de Osuna, el último duque era tan explendido que incluso tenía comida en sus casas para sus amigos que le visitaban aunque el no estuviera, grande de corazón aunque algo dilapidador de la fortuna heredada. Dejó una inmensa fortuna invertida en casas, palacios, fincas, obras de arte, biblioteca inmensa, tal que fue confiscada por el estado par cubrir unos supuestos impuestos sin pagar a la corona, para esta señora todos le debían dinero, cuando fue ella la que le debe a la historia de España la dilapidación de las arcas públicas, la bancarrota, la perdida de nuestras últimas islas americanas por involucrarse en una guerra insensata con los Estados Unidos. Volviendo al centro, la Casa de Osuna fue vilipendiada con una serie de formulas para destruir su grandeza, repartieron toda la Casa de Bejar en pequeñas ramas, la Casa del Infantado otorgada con todos sus títulos a una rama menor, que podría decirnos aquí D. Pepe Alcañices del odio que le tenía está señora y de porque no heredó ni un solo título, de los que tenía derecho mucho más que esa casa premiada con toda la herencia de los Mendoza. Ni un título les cayó a los descendientes de Doña Inés de Silva, duquesa consorte de Alburquerque.Encima perdieron uno con esa señora que encima no fue capaz de devolver la fortuna que costó la restauración monarquica y que encima quisó hacerse con la mayor joya de esa El collar de los Balbases.


Los Osuna rebajados por ser una linea de varón secundaria, descendiente de Tirso Tellez Girón, Duque de Uceda, alcanzarían la cercanía a la treintena de títulos, sumando los paternos a los de la citada Josefa Soledad, en total de unos 75, solo la mitad, que no eran tanto si se ve lo que se había desgajado, la de Bejar ha sido separada lo más que se puso, la Casa de Borgía perdió un título por reparto, luego por rehabilitaciones todo el legado de los Mendozas, ha pasado a descendientes que no son más propincuos para ser los representates lógicos de la casa, Por hay pasararon los Ducados de Francavilla, de Pastrana y otros tantos títulos señeros de la citada Pepa. Nadie jamás alcanzará la gloria que está señora tuvo, que llegó a acumular hasta cerca de 30 titulos italianos, nada menos, por mucho que se esforzaron los monarquicos de la prensa en el siglo XX en hablarnos de las Casas de Medinaceli y de Alba como las más títuladas, hoy en día en declive y con grandes lotes repartidos de títulos, lo que las ha desmembrado a la mitad, nunca tuvieron ni la mitad que el honor, la goloria y la fortuna que tuvo la gran casa de Osuna-Benavente.

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