Príncipe Alberto de Sajonia Coburgo y Gotha, esposo de la Reina Victoria...
Aquí traemos a uno de esos nobles pobres que se casaba con una reina, por lo general ningún hombre está económicamente a la altura de una pretendiente de tan alto fuste. Lo que no sabe mucha gente es que a los altezas reales, ni los príncipes y menos los duques se les prohíbe por protocolo intentar casarse con ellas si ellas no lo sugieren, ni tampoco proponerles para matrimonio o pedir su mano, lo que obliga a ellas a dar el primer paso, muchas se ven obligadas por eso, tampoco en la diferencia de edad hay problema porque al mirar los arboles familiares hay edades muy grandes en los siglos XIX, XVIII, XVII y hacia atrás, así como los siglos medievales en que hijas como Juana de Acre en la Edad Media, imponían sus gustos a los deseos de los padres que querían controlar los bienes otorgados por anteriores regalos o dotes.Juana se había enamorado de un joven apuesto, pero sin tierras, del
séquito de su difunto esposo llamado Ralph de Monthermer.
Decidida a no separarse de su amante, se casó con él en una ceremonia
secreta que contravenía su voto de homenaje a su padre (las viudas ricas
que poseían tierras directamente del monarca necesitaban el permiso del
rey para volver a casarse). Pues bien el rey estaba lívido, pero finalmente perdonó a su obstinada
hija, quien logró mantener sus propiedades e ingresos independientes,
así como al hombre que amaba.Chica lista para su tiempo, los nietos ablandaron al abuelo, no cabe duda.
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