La hemofilia, la enfermedad maldita de las casas reales europeas.
No sé sabe muy bien como a ciencia cierta llegó a la familia real inglesa está enfermedad, que desde el siglo XIX infectó a las mayorias de las casas reales, que como observan en el cuadro inferior resultaron ser portadores o infectados, generalmente los varones son los infectados o sufridores de dicha enfermedad, lo que entonces fue un lastre, a día de hoy con el Covid se ha producido en un beneficio que les beneficia, los trombos no se les producen tan facilmente en sus cuerpos.
Lo más curioso es que de la familia de la que dimanó la enfermedad, no asume que ninguno de sus sucesores es portador, ni afectado por la enfermedad, el secretismo sobre dicho problema que todas las casas descendientes asumieron es así más patente si cabe en que deben de ocultar el estado de su grado en la enfermedad que no resulta que debe ser muy distinto si seguimos el patrón de los que en las otras andan coloreados, uno por hijo directo, tres o uno por nieto y uno dos o tres bisnietos afectados.
En España se supo siempre que el mal lo trajo el enlace con la dinastía de Battenberg en la boda de Alfonso XIII y Victora de tal, dicha que esta dinastía oculta sus muchos secretos en las distintas dinastias europeas de la que descienden. El dicho rey de España, harto de ver padecer de la enfermedad a sus hijos varones, se empeñó en engendrar hijos sanos en mujeres de la sociedad española del momento, razón de sus muchas leyendas, amorios y de tantos libelos que hoy hacen conocer la situación en tal tema en nuestro reino, además de la relación con la actríz Carmen Ruiz Moragas que le dio dos hijos sanísimos, hubo otros tantos hijos en otras mujeres, una hija con el apellido Milán, título que poseía el rey en italia, país en el que esta vivió, así como un varón que dicen que llegó a ser conocido en la sociedad francesa por sus estudios, hoy conocido por wikipenia, vamos unos hijos totalmente sanos que quedaron en la dinastía pero que por desgracia, aunque lograron algunos obtener el reconocimiento de su apellido paterno, no sirven para la sucesión a la corona española, razón de que se les denegará el infantado, algo rídiculo pues son infantes bastardos al ser hijos de rey, no tienen que ser reconocida tal condición por nadie, solo puede denegarla el rey que lo creo o su sucesor, no fue el caso, se hereda desde su nacimiento o reconocimiento como hijo de rey.
De todos es conocido el malestar real por haber sido ocultada la enfermedad, lo que llevó al distanciamiento real en los años veinte. Pues bien lo más curioso se encuentra en la casa de origen, en la que tras la boda entre la actual soberana y un Batemberg, por mucho que disimulen el apellido por Mountbatten, es el mismo, la sangre del conflicto se reunió de nuevo y sin embargo no reconocen tener sus sucesores el problema que algunos deben de tener forzosamente. Ellos ocultan esto mientras en las demas casas hay total conocimiento y transparencia, en algo teníamos que ganarles.
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