La nobleza llega por línea femenina, aunque no se admitió hasta el siglo XX.
Desde la Edad Media, las familias siempre fueron transmitidas por origen por los genes femeninos, sobre todo porque con las guerras entre reinos y nobles, se extiguían las líneas masculinas, recalando desde muy antiguo en otras casas totalmente diferentes, por lo que el línaje sobrevivía através de ellas. Sin embargo hubo desde aquellos lejanos tiempos medievales el intento de los hombres por atacar los derechos de las mismas, usurpando los derechos legítimos de herencia, heredando tíos contra sobrinas, hermanos contra hermanas, primos contra primas, etc... Por tanto solo han quedado como un estilo de vida asumido, hasta que llegamos al siglo XX en el que se da prioridad al primer nacido, sea del sexo que sea. Lo curioso es cuando revisamos la Edad Media y nos encontramos los casos de las mujeres poderosas que dejaron su impronta en la misma y que nos ha llegado hasta ahora, por tanto no las mujeres perdían sus derechos perse, sino que lo que hacían es dejarse robar los derechos cuando la fuerza o el poder no acompañaba. Curioso es ver panteones donde la reina tenía igual sepultura a los varones con los que formaban la familia, siendo así apreciadas en su condición, muchas fueron regentes, muchas fueron propietarias de títulos y tierras, así como de propio poder.
Muchas otras mujeres dieron importancia a su linaje, al no existir líneas legítimas varoniles, porque descendientes son muchos y naturales y bastardos los había por aquellos tiempos en demasía, por eso tenemos los mismos genes mucha gente y físicos y caras muy parecidas, no es pura casualidad. No puede negarse su origen cuando los tataranietos siguen pareciéndose aún a los personajes bien conocidos, no todos pero si algunos de ellos dejan en evidencia esos juegos de picos pardos de la nobleza y realeza titulada. La línea de los Aragón, se perdió al fallecer los hijos de los últimos reyes legítimos, obligando al compromiso de Caspe, en donde se tuvo que buscar por heredera a la línea de Leonor de Aragón, a la que podemos ver en estatua en su panteón en Toledo, esta línea que tenía varones era la casa real de Castilla Trastámara. Allí se eligió al hijo segundo Fernando I, que tan solo lo sería por unos pocos años pero que dejó los genes de prioridad a través de esta infanta y reina consorte de Castilla, en el reino vecino de Aragón, tomando por tal el apellido. Así es como la dinastía real de Aragón cambia y terminan ambas a la par, junto a la rama principal la castellana, con la llegada de la casa de Austria. A Juana I no la usurpan la corona, pese a las ensoñaciones que la gente de hoy en día envenenada en sus cerebros por mentiras tira constantemente, su padre al que ella admitía como rey sin problema ninguno del trono de Castilla, la dio tratamiento médico y terminaron por declararla incapacitada, teniendo que gobernar Carlos V en curatela y solo reinar seis meses legalmente tras morir su madre, ya había abdicado de todos sus poderes y no quiso transmitir a su hijo Felipe II la duda de su legitimidad.
La nobleza, toda la grandeza y títulos pequeños e incluso las coronas, no llegan como siempre se creen, solo por venir de varón, sino por venir de mujer, muchos son los pomposos que no reconocen esto, y mienten en sus arboles genealógicos o sus genes, tremendo susto se dio Elisabeth II de Reino Unido al hacerse unas pruebas con un pariente de la casa de Lancaster que se da por antepasado suyo, más en las coronas actuales se pueden ver como son descendientes de mujeres, en España las reinas Isabel I y II o en Inglaterra las Estuardo y Hanover como la reina Victoria, o en reinos como Holanda donde con el mayor descaro fue una sucesión de reinados femeninos de madre a hija durante más de un siglo y medio, Dinamarca tiene reina, Suecia que lleva la sangre directa real Vasa por línea femenina, tiene una heredera real a pesar de haber varón al igual que España, son sucesiones femeninas. Por tanto si bien el lío para recuperar a las personas que primogénitas deberían estar al mando de títulos nobiliarios y demás, hoy no debería hacerse, si puede aceptarse sin lugar a duda ninguna que no perdieron su nobleza, como sus genes. Llamándose estos por tanto con toda normalidad como más parientes por muchas más líneas de las casas reales, pues lo son, que unos simples nobles pomposos que tan solo por línea masculina propia pero que por solo una femenina entroncan con una saga real, casos distintos son los nobles que descienden de varias casas pero que tampoco son más de las que pueda descender un caballero no titulado pero de sangre mucho más noble en el reino por tener antepasados preclaros. El problema de los ajustes familiares para mucha gente, los tapujos de algunos párrocos con los libros de partidas para ocultar intencionadamente los linajes, de lo que hacen en el antiguo reino de Toledo y en algunas zonas de Soria como Arcos de Jalón, les hace mancillar las togas que llevan y negándose a dar explicaciones y obstaculizan el poder aclarar así las líneas legitimas más nobles en este reino, que es tarea ardua de paladines, no obliguen a hacer de cardenal Mendoza con libros y cartas a los reyes de armas para decir quien es quien en los títulos nobiliarios y quien es la verdadera nobleza del reino. O se pueden arrepentir de lo que esconden sus arboles genealógicos tan preclaros que parece que hoy olvidan con total descaro e insensatez.


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