La vieja nobleza y el paso de la historia.

    En todas las casas nobiliarias, me refiero a cualquiera que tenga descendencia de alguna de esas que son conocidas como la vieja nobleza, por descender de reyes antiguos como lo son los de Asturias, León, Navarra y Aragón principalmente que además son emparentadas por sus genes una y otra vez con otras de origen noble extranjero, ya sean de los príncipes alemanes, que eran simples condes, marqueses o duques, los sajones del norte o viquingos poseedores de su propio mini reino, o los reinos Inglés, Portugués y Francés principalmente. Esta nobleza siempre tiene ancestros muy curiosos en sus troncos cuando se revisan los arboles familiares y algunos personajes no dejaron en este mundo ni su descendencia directa, tan solo queda la de sus hermanas, como fue el caso de quien nos cita hoy, el famoso Conde-Duque de Olivares. 


    Pues bien Don Gaspar de Guzmán, por entonces no se utilizaba el pomposo Guzmán el bueno, o el Pérez de Guzmán de los Medinasidonia, como podemos ver en su lápida, era el hijo mayor del embajador de Roma, hijo pequeño a su vez del Duque de Medinasidonia, de ancestros bien conocidos en la historia de su tiempo y la memoria de Andalucía.


   Este personaje orgulloso donde los hubiera tuvo que purgar en sus años finales sus pecados, perdiendo fama, dinero, honores, descendencia y cuanto pudo el cielo apetecer. En vida fue el personaje más poderoso del mundo detrás tan solo del poderoso y rico rey de las hispanias Felipe IV de Austria. Rey de Castilla-León, Portugal, Flandes, Franco-Condado, dominios en América inmensos, islas del caribe como Cuba o Puerto Rico, dominios en Italia como el reino de Nápoles o Milán y muchas otras posesiones como fueron Portugal y sus colonias.

Aquel primer ministro de un imperio donde no se ponía el sol, consiguió mantener el prestigio de España en más de 20 años. Tanto fue el poder que tuvo que no solo consiguió el título apenas usado de Conde-Duque y el ducado de San Lúcar la mayor, sin embargo su vida fue tan pobre en descendencia que su única hija falleció, su único varón natural falleció y al final el viudo contra toda ley se puso a utilizar sus títulos por deseo, según contaba del valido real. La realidad es que solo la sangre puede heredar títulos de nobleza de un finado y ahora por arte de birlibirloque solo puede hacerse hasta el grado de tatarabuelo, así haciéndose el estado con aquello que no es suyo, poseyendo tierras, propiedades y mercedes que deberían pasar automáticamente al heredero más cercano, como así ocurrió con Don Luis de Haro y Guzmán, el sobrino de citado válido. 


    Al fisco no le interesa buscar al heredero legitimo por lo que siempre se tiene que enterar y espabilar uno, el problema es cuando la ley como la que tenemos en vigor favorece el silencio de la muerte de parientes para que se haga imposible heredar lo que es de uno. Por otro lado la descendencia de poseer el título, no significa mejor descendencia con otros parientes que igualmente descienden del mismo, solo significa que el personaje mayor vivo obtiene el reconocimiento de representación. La historia de los títulos de los reinos está llena de extinciones de apellidos, de aparición de líneas secundarias, de la aparición en los mismos de parientes lejanos, de rehabilitaciones dudosas en perjuicio de otros parientes, así como cosas muy dudosas desde el punto de vista de la legalidad y de la herencia, asi de lo que significa la palabra nobleza y lo que tiene por lema muchos de ellos "Nobleza obliga".

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